A dirty shame



  "A dirty shame" (2004) es una desaforada e hilarante comedia del director de culto John Waters, conocido por lo grotesco y el mal gusto (disgusto) de sus films.

  Esta vez el telón de fondo son los neutrales puritanos y los pervertidos adictos en Harford Road. Esta oposición tiene algo que ver con la rivalidad entre los drapes y los squares en Cry-baby (1990), sub-culturas juveniles opuestas al mundo de los adultos, en las que no estaba muy claro quiénes eran los chicos buenos y los malos.

  En Harford Road vive una desapasionada empleada llamada Sylvia Stickles (Tracey Ullman) y su hija Caprice (Selma Blair), la chica mesera con los senos más grandes de Baltimore. Vaughn Stickles (el cantante Chris Isaak) es el esposo buena gente, y su madre Ethel (Suzanne Shepherd) una suegra ultra-conservadora.

  El mecánico Ray Ray Perkins (Johnny Knoxville) será el mesías que libere a todos de sus inhibiciones y abra las mentes a un nuevo mundo de placer, convirtiéndolos en adictos al sexo. Ninguna persona que intente reprimir sus aberraciones o adicciones ocultas se salvará del caos. Lo hilarante aquí no proviene necesariamente de los golpes en la cabeza o las persecuciones, sino de la libertad para explicar las obsesiones e inhibiciones personales que los puritanos tratan de castigar.







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