Los hermanos Dardenne


  Los han llamado cineastas de consenso por el unánime reconocimiento de un cine social, realista y humanista que refleja problemas económicos en la Bélgica actual.

   Luego de un inicio en el documental, los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne han desarrollado un estilo austero y particular sin elementos que deformen demasiado la realidad frente a la cámara, aunque es posible identificar elementos de ficción que dan forma a las historias.

   En "The kid with a bike", desde la primera escena el espectador es sumergido en el film cuando la cámara se coloca al nivel de Cyril mientras llama por teléfono y se escucha la voz de un adulto tratando de hablar con él. Una puesta en escena que determina el ritmo para el resto del film. “Una especifica selección de mise-en-scène, a través de la cual nosotros como audiencia empezamos a adaptar nuestra mirada”, explica Jean Luc Dardenne.

 
   En el cine de los Dardenne hay una imprevisibilidad y ambigüedad en las acciones de sus personajes frente a una determinada situación. La inesperada decisión de Bruno (Jéremie Renier) por deshacerse de su bebe a cambio de dinero en “El niño” (L’enfant, 2005), o la desesperada reacción de Cyril, y sus consecuencias, luego que su propio padre le ha pedido no verlo por un tiempo en “El chico de la bicicleta” (2011), revelan lo misterioso e inexplicable que puede ser el comportamiento humano frente a una difícil circunstancia, frente a la inseguridad. Pero el aislamiento de los protagonistas, su individualismo, va cambiando de a pocos cuando establecen vínculos con otras personas.
  “(…) todos nuestros films relatan cómo una persona emerge de su soledad, y se une con otro u otros. De un modo u otro, nosotros mostramos cómo alguien encuentra a algún otro, y cómo este encuentro es transformativo, cómo esto resuelve la soledad que ha mantenido al principal personaje fuera de la sociedad, fuera de la comunidad”.[1]

  En “Dos días, una noche” (Deux jours, une nuit), tanto Sandra como los espectadores ignoran las imprevistas reacciones de sus compañeros de trabajo cuando deben enfrentar el dilema de recibir un bono a fin de mes o evitar el despido de Sandra (Marion Cotillard). Hay poca información; no existe un background, solo el transcurrir de los días, el frio realismo, el intenso ritmo de la vida cotidiana que la cámara en mano registra mientras sigue a los personajes.

  Algunos reconocen una consistencia de estilo en los directores belgas y la herencia de una “tradición neorrealista”. Otros en cambio hablan de un estilo frio y ascético de raigambre bressoniana que tiende a expresarse a través del plano secuencia. Rosenbaum ha señalado que “la rigurosa adherencia de los Dardenne al punto de vista de sus personajes” es distinta a la “más distanciada compasión de Bresson”. Adherencia y distanciamiento, apremio y contemplación, naturalidad y automatismo.

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[1] Jean Luc Dardenne citado por A.O. Scott en “Specializing in ordinary ordeals. The Dardennes explore their theme in ‘Two days, one night”. The New York Times, 2014

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