miércoles, mayo 04, 2016

El rastreador de estatuas



  La segunda película del chileno Jerónimo Rodríguez estrenada durante el 3º Transcinema, ha sido destacada por su singularidad y complejidad. La historia de un estudiante exiliado en busca de la estatua del neurólogo portugués Edgar Moniz es un motivo para recorrer las calles de Chile, Nueva York o Lisboa, pero también para realizar otros hallazgos, traer de vuelta recuerdos guardados en la memoria, hablar de personajes como Sivori, Allende o el director Raúl Ruiz.

  Al final de una proyección en el Museo de Arte, el director explicó que en un inicio el proceso de realización fue difícil pues no tenía claro por dónde iba a empezar. Las tomas de los parques de Santiago, por ejemplo, son más estáticas; en cambio, las escenas finales de Lisboa son más dinámicas.

  Jerónimo Rodríguez tuvo la gentileza de responder algunas cuestiones sobre "El rastreador de estatuas".


Adalberto Fonkén: Pude ver "Homeland" de Abbas Fahdel en el Transcinema; un documental muy extenso, un poco neorrealista.

Jerónimo Rodríguez: La pude ver en Mar del Plata. Es muy fuerte ver como la guerra afecta la vida familiar. La verdad es que me dejó muy triste la película. Pude conversar con Abbas, su director, un tipo muy amable.

Estuve leyendo algunas reseñas sobre el "El rastreador de estatuas". Hay una que habla del "director ficcionalizando su propia biografía" al igual que "O futebol" de Sergio Oksman. Otra dice que la película "juega con la falsedad de lo real y la verdad de la fantasía". ¿Cuáles son los temas más importantes, qué tanto hay de realidad y ficción?

Tomé muchas cosas prestadas de mi realidad cercana, de lo que había a mí alrededor. Filmé mucho desde mi ventana, barrios por los que paso, utilicé unos cuantos elementos de mi vida personal. Pero cuando armé el filme, todos estos elementos aparecen ligeramente mutados hacia otra parte. De modo que el que me conoce y lo ve, va a reconocer algunas cosas, pero no necesariamente siente que está frente a mí. Diría que mitad de Rastreador se mueve en la ficción, o más que la ficción, en la construcción o reestructuración de historias.

Considero que esta película es un ensayo, porque es el contenedor para múltiples ideas que fueron encontrando su lugar, un caos que fue tomando forma a través de un personaje y su búsqueda de una estatua. La multiplicidad de ideas o cosas que aparecen en este proceso llevan a que también se perciban muchos temas en el filme: la historia, internet, las ciencias, el cerebro, el fútbol, la ciudad, el caminar o pensar. También hay muchos géneros que transcurren simultáneamente, hay algo detectivesco, algo científico, algo de diario y lo personal.

Es cierto que hay muchos géneros. La búsqueda de la estatua es una especie de McGuffin que parece perderse pero al final vuelve a aparecer.

La búsqueda de la estatua de un neurólogo portugués gatilla muchas ideas que van encontrado su forma más adelante o que simplemente se pierden. Es un viaje muy largo donde el protagonista, casi como un aventurero, va intentando dar con una estatua en específico, pero siempre encuentra otras. Me gusta pensar en el protagonista como explorador, aunque en este caso en vez de haber un hombre enfrentado al mar, las montañas o la selva, se encuentra en plazas y esquinas que en principio son irrelevantes o que a nadie le importan. Sin embargo en esta banalidad empiezan también a haber hallazgos de otro tipo. Mientras editaba pensaba que un explorador también tenía los componentes de un detective o de un científico, porque todos están en búsqueda de algo. Todos esos elementos van armando el tramado del filme.

Hay unas portadas de diarios sobre Allende que no entendí muy bien. ¿Tenían alguna relación con Rusia y el gol de honor?

Se ven las portadas de los diarios conmemorando los 40 años del golpe militar en Chile, el 2013. En esos titulares hay unas cuantas fotos de Allende. Estos periódicos me sirvieron para ir articulando pequeñas ideas acerca de la historia reciente chilena e ir juntándola por libre asociación con otros elementos que aparecen después en Internet. De este modo la relación entre Chile y URSS durante la Unidad Popular, el duelo de Pushkin en la primera mitad del siglo 19, el duelo de Allende a mediados del siglo 20 y otros detalles aparentemente dispersos van abriendo ventanas que permiten llegar a los enfrentamientos entre Chile y Rusia en los mundiales de fútbol.

Ya que mencionas lo del ensayo como un contenedor para múltiples ideas, ¿hay alguna película o documental que influyó en “El rastreador”? ¿Alguna de Chris Marker tal vez, o de Raúl Ruiz?

Aunque soy muy cinéfilo y he trabajado por muchos años como crítico de cine, no tenía en mente ninguna película en específico. Rastreador se fue armando casi producto del azar, del mismo modo que ocurren muchas cosas en el filme. Es el resultado más que nada del ensayo y error. Obviamente durante la edición se produjo reescritura, pero el espíritu aleatorio de la película se mantuvo. Adoro a Marker y a Ruiz. Son de mis cineastas favoritos. De alguna manera es imposible que sus ideas no influyan a un tipo de a pie como yo. De ambos me encanta su libertad para enfrentar las películas. Además tengo mucha afinidad con el cine de no ficción. Me encanta el ensayo cinematográfico y las películas que plantean diversas maneras de entender la realidad.




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