Territorios hostiles



   El coronel inglés Fawcett navega por un rio de la selva amazónica 
explorando tierras desconocidas, como algún personaje de Joseph Conrad, tratando de establecer contacto con peligrosas tribus alejadas del mundo occidental, viviendo una aventura que pronto deja de ser una cuestión de prestigio y honor. Una civilización perdida en la Amazonía podría ser un mito o una leyenda deformada por el tiempo, pero “la ciudad perdida de Z” es una razón suficientemente importante como para arriesgar la vida en un territorio hostil e ir más allá a pesar de las advertencias.

  Dos misioneros jesuitas navegan también por el mar hacia Japón en busca del padre Ferreira. Al llegar a la isla son recibidos por temerosos cristianos conscientes del riesgo que corren al promover una labor de evangelización y provocar alarma en las autoridades japonesas. En algún momento de “Silence” se revela una señal o indicio del apóstata Ferreira. Cuando los misioneros son apresados, Japón se convierte en un territorio hostil e indescifrable. La incomprensión e incomunicación entre mundos diferentes termina siendo un obstáculo infranqueable en “Silence” y “The lost city of Z”. 


  Los soldados británicos atrapados en las playas de Dunkerque no son precisamente exploradores sino más bien víctimas de un avasallador enemigo que avanza hacia las costas francesas. El flamante Primer Ministro Churchill enfrenta su ‘Darkest hour” en el Parlamento mostrándose inútilmente inflexible, obligado a tomar una inevitable decisión. El Comandante Bolton debe rescatar a las tropas británicas y francesas atrapadas en territorio hostil bajo el fuego de los aviones alemanes. C
on mayor intensidad y realismo que en “Dunkirk” (1958) de Leslie Norman, Nolan logra transmitir en su versión la sensación de estar siempre con la vida pendiendo de un hilo, ya sea en el muelle, en un barco o en la cabina de un avión, con la incesante música, el movimiento de los personajes y la simultaneidad de espacios y tiempos.

  El género bélico ha cambiado de una estética reflexiva y contemplativa a una más inmersiva y sensorial propia del video juego (1). El realismo de la cámara subjetiva permite escuchar al Cnel. Fawcett arengando a su tropa en las trincheras francesas del Somme, disparando y esquivando las balas alemanas o las flechas de una tribu amazónica. Experimentamos el pavor de los soldados británicos saltando de un barco en llamas sobre el mar de Dunkerque tratando de alcanzar una lancha; sobrevolamos el interminable mar junto al piloto inglés persiguiendo un avión alemán.


   “The lost city of Z”, "Dunkirk" y otros destacables films como el thriller "Good time", la espeluznante "Get out" de Jordan Peele, "The Florida Project" de Sean Baker, "Phantom thread" de Paul Thomas Anderson, "Blade runner 2049", la argentina "Zama" de Lucrecia Martel y "The other side of hope" de Aki Kaurismäki, figuran en el último World Poll de Sense of Cinema. 

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(1) Ver “10 great war films of the 21st century” de Paul O’Callaghan. British Film Institute.

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