Alex de la Iglesia




   Mirindas asesinas (1991) es un corto en blanco y negro que Alex de la Iglesia hiciera sobre un tímido y desquiciado tipo que no soporta la supuesta incomprensión de las demás personas. Esta historia absurda, cruel y grotesca marcará el camino de lo que será El día de la Bestia (1995), en la que un sacerdote (Alex Angulo), un cultor del death metal y un parasicólogo de la TV buscan el lugar donde nacerá el Anticristo. Una ficción que reflejaba el racismo y la intolerancia de una sociedad madrileña azotada por el vandalismo; una “comedia satánica” contra “una sociedad corrupta y decadente”, según Javier Moral.

   Esa mezcla de comedia negra y horror cruento continúa en La comunidad (2000) donde una corredora inmobiliaria trata de vender un departamento en un antiguo edificio. Cuando los bomberos rescatan el cuerpo de un vecino, Carmen Maura descubre una maleta escondida con varios millones. Decidida a desaparecer con el inesperado hallazgo, deberá enfrentar el egoísmo, la codicia y aterradora ira de una “comunidad” de vecinos dispuestos a sacrificar sus propias vidas con tal de conseguir el dinero que tanto habían deseado.

   “Siempre había fantaseado con una historia a lo Carpenter, de tipo con mente psicótica como el Tubullar Killer (Álex Angulo) de mi corto Mirindas asesinas, y en el origen de Balada triste de trompeta (2010) estuvo la imagen de un payaso triste con una ametralladora”, ha dicho el director bilbaíno en una entrevista, a propósito de su último film presentado en Venecia.

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