Homeland



   Un documental político con una mirada personal y disidente sobre el mundo según la sección Resistencia del 3º Transcinema. “Homeland (Iraq year zero)" del director Abbas Fahdel es un retrato familiar con una mirada particular sobre la vida en la ciudad Bagdad y sus alrededores.

   En la primera parte, Haidar y sus hermanos visitan un museo con personajes de la sociedad iraquí, también una tienda de víveres. Recorremos un gran mercado o bazar. Por la noche la cámara ingresa a una fiesta familiar con música y torta de boda incluidos. En un televisor Saddam Hussein explica lo que significa ser un verdadero líder, criticando a los sionistas y arengando a sus soldados frente a la inminente guerra. El hermano de Haidar compra unas fotos a un librero de la calle quien se lamenta por haber comprado un auto y no una casa. Casi al final la cámara ingresa al refugio Al-Amiriyah, con una enorme agujero en el techo, donde murieron civiles por los bombardeos en 1991. Estas largas escenas cotidianas y familiares de una vida urbana aparentemente normal carente de sentimentalismo como se ha comentado, a pesar de cierta incertidumbre que se respira en el ambiente, adquieren importancia porque representan el preludio a una guerra que será obviada y dejada en elipsis.

   “Cuando filmaba una película acerca de mis vecinos en la víspera de la guerra, estaba conducido por una supersticiosa esperanza de que podría salvarlos del inminente peligro en este camino. Desgraciadamente, el espiral of violencia que se apoderó del país pronto sumergió a mi familia en la tristeza”, explica Abbas Fahdel en una entrevista para Doc Alliance Films.

  La segunda parte de “Homeland” es un registro de las consecuencias, las marcas de la guerra. Una estación de radio, un puente y varias casas destruidas; edificios (ministerios) bombardeados; un nuevo panorama que incluye la presencia de soldados americanos. Haidar observa las ráfagas de metralleta en el cielo nocturno y explica el origen de esa costumbre iraquí. La creciente ola de violencia ha hecho que muchas familias compren armas. Un vecino lleva una pistola porque un día le robaron su auto. ¿Y los niños?, pregunta el director. Los niños miran fijamente a la cámara, sonríen ingenuamente sin decir nada, posan frente al lente con unas bombas antiaéreas abandonadas en un depósito. Los adultos se preguntan por qué saquean y destruyen la cultura, el pasado, la historia iraquí, los monumentos históricos, los estudios de cinema.

   Los hermanos de Haidar asisten a la universidad. El director Abbas Fahdel conversa con un entrenador de palomas que dan vueltas a la azotea y regresan a su corral. ¿Una metáfora? También se entrevista de forma un tanto informal y agitada (una especie de antropología salvaje) a personas que viven en condiciones difíciles sin agua ni luz, a parientes de disidentes políticos desaparecidos durante el régimen de Hussein. Como en el film neorrealista “Alemania año cero” (1947) de Rossellini, Haidar y su famllia deben sobrevivir en un país golpeado por la guerra, aunque no en las mismas condiciones. 



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