La balada de Llewyn Davis


   En un local llamado “Gaslight Café” se inicia esta odisea llena de desventuras y decepciones que deja una sensación más amarga que dulce. La vida de Lewyn Davis (Oscar Isaac) es gris y melancólica como las calles y los pasajeros anónimos que viajan en el tren subterráneo de Nueva York. Se trata de un personaje sin residencia estable que recorre varios lugares pero que “en realidad no va a ningún lado” como dicen los hermanos Coen.

  Inside Llewyn Davis es la biografía de un músico con talento que a veces parece traicionarse a sí mismo y en determinado momento intenta dejarlo todo para embarcarse en la marina mercante. Lewyn le dice a su irritada amiga Carey Mulligan (en un papel parecido al de Shame), que en el mundo solo hay dos tipos de gente: los arribistas y los perdedores, conclusión simple y patética.

  Llewyn decide ir a Chicago en busca de una oportunidad y aborda un auto por la carretera junto a dos misteriosos personajes, uno de ellos bastante sarcástico, como salidos de algún oscuro film noir. Un empresario de Chicago escucha una canción que toca Llewyn, esperando encontrar algo realmente inside, pero la conclusión es terrible: Llewyn es un solista poco rentable. El empresario musical es F. Murray Abraham quien encarnó en los años 80 a Antonio Salieri, un compositor relegado que veía con envidia el éxito de Mozart en la corte de Viena. Hace poco apareció en The grand hotel Budapest como el nostálgico dueño de un antiguo hotel que recuerda sus inicios de lobby boy.

  Llewyn podría haber cantado "I am a man of constant sorrow", tema popularizado en “¿O brother, where art thou?” (2000), también de los Coen. Su vida se parece un poco a la de Sixto Rodríguez, otro cantante de folk songs en el Detroit de los 70, redescubierto en el documental Searching for sugarman


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